
El acordeón de Juancho de la Espriella es notable dentro de muchas que hoy hacen aportes al folclor de la tierra de Francisco el Hombre, su estilo alegre, picado, siempre esta acompañando melodiosamente la voz y sus remates conservan la cadencia vallenata; además esta bien compenetrado con la percusión logrando gran armonía al momento de hacer los cortes. Sus notas tienen buen contenido vallenato al estar siempre exponiendo los bajos del acordeón, algo que ha rescatado y con sus melodías sencillas pero cadenciosas logra tener mucha aceptación dentro del exigente publico vallenato. Su origen sabanero le hace grandes aportes a la hora de combinar el vallenato con los instrumentos de viento. Pero lo mas importante de el, es su sencillez, calidad humana y su búsqueda constante de la perfección siendo esto las bases del éxito en la vida de un artista. >> Escribe Gonzalo Arturo Molina del valioso acordeonero.
Juan Mario de la Espriella Salcedo, nació un 26 de Febrero de 1973 en el hogar formado por Carlos Adolfo de la Espriella y Rosario Salcedo Macias en la ciudad de Sincelejo capital del departamento de Sucre. Su padre fue abogado de la Empresa Colombiana de Petróleos y un reconocido político de las tierras sabaneras, llegando en alguna ocasión a ser Gobernador encargado del departamento. Su mamá Barranquillera de nacimiento e hija de una mujer que se caracterizó por ejecutar brillantemente el piano, heredo en el, la vena musical y cultivó desde niño los valores que hoy son su carta de presentación. << Juan Mario siempre tuvo una afición particular por la música – Relata su mama – cuando tenia tres años recuerdo que para la inauguración del apartamento donde vivió gran parte de su vida, hicimos una fiesta que contó con la participación de Los Hermanos Zuleta & Alejandro Duran, siendo las dos y media de la mañana cuando la celebración llegaba a su fin, fue el momento escogido para conciliar el sueño. Desde esa edad mostró un interés excesivo por la música, en especial la favorita de su padre, la vallenata. >>
El tiempo transcurría y la afición de Juan Mario por el instrumento oriundo de Alemania se acrecentaba al punto de pedirle a su tía-madrina quien realizaba un viaje a Europa, un acordeón de dos líneas donde sacaría las primeras notas de la canción interpretada por Alejandro Duran, Elvia Maria, que por ese momento fascinaba el oído del naciente músico. Paralelamente al gusto que empezaba a germinar en su vida, iniciaba sus estudios primarios en el colegio La Salle donde siempre fue identificado como un niño calmado, culto y tolerante, fruto de la educación que desde la casa le impartían sus padres. << Desde que recibió por primera vez clases formales de acordeón – Relata su madre – por gestiones que adelantó su padre con un amigo personal de nombre Rodrigo Ortega, se desarrolló en el la necesidad apremiante de ejercitar lo aprendido al momento de llegar a la casa, pasaba horas enteras encerrado en su cuarto con la meta clara de ser algún día reconocido por su ejecución del acordeón. La primera canción que salio de su acordeón fue Maria Espejo y ese momento quedará para siempre en la memoria de JuanMa. Para ese momento la vida del inédito acordeonero trascurría en los salones de clases de uno de los más prestigiosos colegios de la capital del país, el Washington School de donde se titulo bachiller académico cuando terminaba la década del noventa.
El primer acordeón que logró conseguir nació producto de la venta de unas cadenas de oro que conservaba como recuerdo y los pesos que su padre le obsequió al ver que ese instrumento era el que daba sentido a su existencia. Cuando tuvo el conocimiento propio de las nociones básicas que debe tener un acordeonero, iniciaron las primeras serenatas a las jovencitas que por esa época eran el encanto de sus amigos y acompañado de cantantes de origen costeño amenizó sus primeras parrandas privadas, donde empezó a perfilarse en el, el estilo particular que caracteriza la escuela de Gonzalo Arturo Molina, Rey de Reyes del Festival mas importante con que cuenta el folclor vallenato. << Juancho es el alumno mas aventajado con que cuenta la escuela del Cocha Molina – Relata Dionisio de la Cruz – recuerdo cuando Gonzalo Arturo hacia pareja musical con Iván Villazón, se presentaron en una discoteca capitalina; mientras nosotros bailábamos y disfrutábamos el espectáculo, el se mantuvo fascinado toda la noche viendo la ejecución de quien siempre fue su ídolo. Al terminar el espectáculo se le acercó y conversando le hizo saber las inquietudes que por esa época tenia en la ejecución del acordeón. A los 18 años ya contaba con un grupo de alumnos funcionarios de la empresa de Acueducto de Bogota, a quienes pacientemente instruyó las primeras nociones del instrumento de origen Alemán.
Por: Jairo Ramos
jhonkar1926@hotmail.com
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